ManuelRojas.- La legisladora de Movimiento Ciudadano, María Isabel Casas Meneses, leyó un discurso en el Congreso de Tlaxcala, que describió lo que en su opinión está sucediendo en Mexico, cuando se conmemora el 109 aniversario del inicio de la Revolución Mexicana.
Advirtió que “Hoy, ser militante del partido en el poder es sinónimo de impunidad, privilegios, recompensas y amiguísmo”.
Casas Meneses señaló que , “No podemos celebrar con discursos, el movimiento de 1910 y traicionarlo en los hechos”.
Cuestiono el hecho de que se le haya dado asilo político a Evo Morales, hecho que en sus palabras “se ha maximizado intencionalmente en las redes sociales, ha servido para distraer la atención de temas como Culiacán y la actuación antidemocrática del Gobernador de Baja California.”
Del mismo modo dijo que esto ha servido para distraer a los ciudadanos de “La actuación de la ex ministra y hoy Secretaria de Gobernación es una muestra de la forma en que el poder corrompe sin distinción alguna.”
La Legisladora manifestó que “La Cámara de Diputados y Senadores son una réplica exacta de la forma en que actuaba el partido hegemónico. Votan sin voluntad propia. Votan por órdenes de otro poder. Votan a ciegas, porque saben que esas diputaciones y senadurías, no las ganaron por su propio esfuerzo, sino por la popularidad de quien hoy es su jefe político.”
Insistió en que “Es una contradicción celebrar a Francisco I. Madero y permitir que en Baja California se violente el orden constitucional y se haga silencio ante el intento por ampliar tiránicamente ese periodo de gobierno.”
Por lo que para la Diputada local “Es una ofensa celebrar la Revolución Mexicana y recordar el papel de la prensa revolucionaria y escuchar a la titular de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, cuestionando si han matado periodistas en lo que va de este sexenio.”
Este es el discurso completo:
La Revolución Mexicana fue un movimiento social de grandes dimensiones. Su génesis es eminentemente político y sus alcances impactaron en la educación, el sindicalismo, la libertad de expresión, la democracia y los derechos sociales.
Estalla en noviembre de 1910, pero sus prolegómenos surgen con el pensamiento anarquista de Ricardo Flores Magón, el Partido Antirreleccionista de Francisco I. Madero, las huelgas de Cananea y Rio Blanco y con el pensamiento que surge del Partido Liberal Mexicano.

La dictadura de Porfirio Díaz Morí se muestra cruelmente en las injusticias del campo, la fábrica y la mina mexicana.
John Kenneth Turner muestra en su “México Bárbaro” gran parte de las condiciones infrahumanas que se vivían en México.
Así, la Revolución Mexicana no se expresa solamente en el movimiento armado que estalla en noviembre de 1910 y que todos conmemoramos.
Este movimiento revolucionario es fruto de tres diferentes movimientos sociales. Por una parte está la revolución de tipo político-pequeño burguesa de Francisco I. Madero, quien enfrenta en la lucha política a Porfirio Díaz Mori con el lema de “Sufragio efectivo. No reelección.
Sin embargo, los esfuerzos del partido reeleccionista no son suficientes para dar forma a un movimiento revolucionario, por lo que el pensamiento de Ricardo Flores Magón genera la rebeldía y el coraje que exigía este movimiento radical. Su pensamiento anarquista se hace protagónico en los periódicos revolucionarios de su tiempo y en la convención del Partido Liberal Mexicano de 1906.
Posterior al estallido de 1910 surge un movimiento cultural y artístico que encabeza José Vasconcelos y que tuvo por nombre el Ateneo de la Juventud. Ellos toman los libros y las letras para armar su propia revolución educativa, cultural y artística.
Son un puñado de jóvenes que años después constituirían una generación brillante y culta.
Estos tres movimientos son los que logran que el Congreso Constituyente de Querétaro de 1917, articule una constitución avanzada para su tiempo. Nuestra carta Magna es resultado de un profundo debate en donde la mayoría de los frentes revolucionarios participaron.
Así, se refrendó nuestra vocación federalista y se eliminó el derecho a la reelección, así se votó a favor de los derechos de los trabajadores y los sindicatos y se prohibieron los abusos de los dueños del capital. Así fue como se consagró el derecho a la libertad de expresión y se suprimieron las canonjías a los verdugos que llegaban del extranjero. Así fue como nuestra nación defendió su vocación democrática y expulsó a una dictadura que por tres décadas fustigó a los más desprotegidos.
El México de hoy es diferente. Nuestro país requirió 90 años desde su revolución para transitar de la dictadura de partido hegemónico a la alternancia política. Se necesitaron décadas y más estallidos sociales como los de 1968 y 1971, para que iniciara la lucha democrática que se tradujo, en una pluralidad que se expresó gradualmente en los cabildos, los congresos estatales y las gubernaturas. Una pluralidad que se fue consolidando con organismos con autonomía constitucional, división de poderes, un sistema de partidos políticos competitivos, medios de comunicación críticos, una ciudadanía activa y participativa y la vocación democrática del pueblo de México.
El México de hoy es fruto de la Independencia, la Reforma y la Revolución. Es una obra que se ha construido en tres tiempos. Nuestra nación surge en rebeldía contra la corona española, es radical ante los conservadores y centralistas. Es revolucionaria frente a un dictador que atropelló nuestra constitución liberal.
México es un mosaico pluricultural que concentra una historia de rebeldía, de lucha democrática, de vocación liberal y también democrática.
Quiero en este mensaje expresar con profunda responsabilidad, que todos estos logros deben ser refrendados. No podemos celebrar con discursos, el movimiento de 1910 y traicionarlo en los hechos. México reclama congruencia, veracidad y compromiso con nuestra historia.
Frente a los recortes presupuestales que ponen en riesgo muchos sectores vulnerables de la población, es necesario que quienes hoy son mayoría, actúen con responsabilidad y no por disciplina partidista en la aprobación del presupuesto de egresos de la federación.
Es ofensiva la postura irónica y burlesca de quien dice “no hay, no hay, no hay” con el objetivo de usar irresponsablemente el dinero de todos los mexicanos.
Es ofensivo y reprobable el contexto por el que atraviesa la Comisión Nacional de Derechos Humanos, en donde la lealtad partidista fue superior a nuestra Carta Magna. Hoy, ser militante del partido en el poder es sinónimo de impunidad, privilegios, recompensa y amiguismo. La CNDH atraviesa por una crisis de legalidad, de credibilidad y de legitimidad.
El asilo político que se ha maximizado intencionalmente en las redes sociales, ha servido para distraer la atención de temas como Culiacán y la actuación antidemocrática del Gobernador de Baja California. La actuación de la ex ministra y hoy Secretaria de Gobernación es una muestra de la forma en que el poder corrompe sin distinción alguna.
La Cámara de Diputados y Senadores son una réplica exacta de la forma en que actuaba el partido hegemónico. Votan sin voluntad propia. Votan por órdenes de otro poder. Votan a ciegas, porque saben que esas diputaciones y senadurías, no las ganaron por su propio esfuerzo, sino por la popularidad de quien hoy es su jefe político.
La situación económica se deteriora con velocidad y en picada. La inseguridad y el crimen están creciendo de manera inimaginable. Los grandes problemas nacionales de hoy, exigen de un gobierno responsable.
No se puede poner como pretexto que esos problemas surgieron en sexenios pasados.
No se puede poner como pretexto que antes la sociedad no decía nada y que es injusto que hoy reclame resultados.
No se puede poner como pretexto que la transformación es gradual.
La popularidad electoral y la inexperiencia son el peligro del México de hoy. La sumisión por subirse al barco y la obediencia ciega son el peligro del México del siglo XXI. La confusión entre ser un líder popular o un hombre de gobierno, constituyen el mayor riesgo para nuestro país.
Es una contradicción celebrar a Francisco I. Madero y permitir que en Baja California se violente el orden constitucional y se haga silencio ante el intento por ampliar tiránicamente ese periodo de gobierno.
Es una ofensa celebrar la Revolución Mexicana y recordar el papel de la prensa revolucionaria y escuchar a la titular de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, cuestionando si han matado periodistas en lo que va de este sexenio.
Es irresponsable convocar a la unidad nacional y después llamar fifís y conservadores a quienes comenten el pecado de pensar diferente.
Que la conmemoración de la Revolución Mexicana nos lleve a la reflexión seria, responsable y lucida, que nos permita defender a nuestras instituciones, a nuestra democracia y el futuro de México.
Aún es tiempo de que reconozcan sus errores y reivindiquen el rumbo.
Hoy más que nunca, debemos defender el pensamiento de Francisco I. Madero. “Sufragio efectivo. No reelección”.

