Sobre la CNTE, lo legítimo no legitima la irracionalidad

(Pablo Eliseo R. Altamirano) Izquierda que actúa contra la izquierda no es de izquierda. Cosa tal es una contradicción lógica y fáctica, pues recordando a Parménides; no se puede ser y no ser a la vez. Lo que es, es y no puede no ser; igual que lo que no es, no es y no puede sí ser. pues no existe la multiplicidad de seres que son lo mismo y distintos a la vez. Lo mismo no se opone a sí mismo. La luz no es contra la luz, ni actúa de modo distinto a lo que ella es. Tampoco lo hacen las sombras respecto a la oscuridad. Aunque alguien pudiera replicar, pero existen las luces de colores y de diversas intensidades. Es verdad, tan verdad como que ni el color ni la intensidad constituyen el ser esencial de la luz, su fundamento ontológico está en la iluminación y no en la tonalidad u otro similar.

Así mismo, no existen las izquierdas; ni la izquierda institucional, ni la social, ni la gremial, ni la partidista; ni la izquierda moderada, ni la radical, ni la de centro; ni la izquierda progresista, ni la trotskista, ni la anarquista, ni la marxistaleninista, ni la maoísta, ni ninguna otra izquierda. Hay la única que incluye a todas. Se es de izquierda o no se es. Quien cree ser lo mismo y diferente a la vez, al tiempo que actúa contra lo que dice ser; en realidad es y pertenece a otra cosa, a aquella a la que sirven sus acciones (la derecha en este caso). Ya que el ser, antes y después que un constructo conceptual perteneciente al dominio del lenguaje, es fáctico. La esencia de las cosas se despliega en su actividad y no en lo que se dice de ellas. Es en el fenómeno que se muestran y no en las narrativas diseñadas en torno a las manifestaciones. Toda cosa es esencialmente en acto, el resto sólo lo confirma o lo oculta.

Ahora bien, con ayuda de este breve prolegómeno de perspectiva filosófica, veamos si la CNTE verdaderamente es o no de izquierda, ello nos dará pauta para discernir e identificar a quién, consciente o inconscientemente, le sirven y a quién, con intención o sin ella, perjudican. Tengamos presente que las cosas son lo que son por voluntad o no, enteradas de sí o no. Son y sólo eso. La piedra no sabe que es piedra y no por eso es menos piedra; la mosca y el ser humano no eligieron ser lo que son y a pesar de ello lo son. Elegir o no elegir, saberse o no; no determina el ser. Lo que es aunque se niegue sigue siendo. Es decir, quien sirve a la derecha por mucho que se diga de izquierda, es de derecha.

Abramos paso a lo concreto; entre la sobreabundancia de opiniones respecto a las acciones que está llevando la CNTE. Cuatro hechos son los que principalmente sobresalen: 1. Las afectaciones que están generando en la ciudad capital del país, en un momento coyuntural especial (como la realización del mundial); 2. El método utilizado en sus modus operandi, movilización-negociación-movilización”, con recurrente desborde de las formas trascendidas en violencia vandálica; 3. El desprendimiento discursivo a nivel nacional e internacional de aparente caos, ingobernabilidad y supuesta indiferencia e incompetencia de la presidenta ante las demandas y descontento social; y 4. La justificación de los hechos irracionales de la CNTE a partir del argumento repetido de opinócratas e intelectuales de izquierda (supuestamente) como Julio Hernández López, Luis Hernández Navarro, Hugo Aboites, Gustavo Leal F. o Mauro Jarquín Ramírez, entre otros tantos que actúan como necios-confundidos; hablando de la supuesta legitimidad de las peticiones y proceder de la CNTE.

En esto hay que extremar atención, pues el hecho de que algunas demandas de la CNTE sean legitimas, no significa que sus actos estén justificados, sobre todo cuando ocurren contra un gobierno de izquierda que mucho a hecho por reivindicar al magisterio, aunque todavía falten muchas cosas por lograr. A pesar de eso, no debe confundirse necesidad con proceder, que una insuficiencia sea real o legitima no significa que las acciones desprendidas de ella deban validarse automáticamente. Veamos un caso hipotético como ejemplo. Supongamos que el interés, derecho e incluso necesidad de los hijos de un jornalero por estudiar en una determinada universidad, consumir cierta alimentación o tener un particular tipo de vivienda les da pie para exigir intransigentemente al padre que cubra sus deseos. No obstante, la realidad que viven los tiene marginados, y el padre hace sobrados esfuerzos para darles lo que más puede, pero ni siquiera le alcanza para enviarlos a la preparatoria. Entonces, algunos hijos, “fundados” en la premisa de que lo que piden es su derecho, se rebelan contra el padre, contra quien con mucho esfuerzo les otorga alimento, salud, vestido y vivienda; no importando que lo que él hace es por bien de toda la familia lo agreden, calumnian y afectan en diversas formas por no darles lo que es necesidad legítima y ellos merecen tener. El padre, como resultado de las afectaciones venidas de la insensatez de aquellos para quienes trabaja, pierde la salud y el trabajo, lo cual, naturalmente, redunda al final en mayor precariedad de los hijos, de la madre y de los hermanos que trataban de ayudar al padre.

Reflexionemos ahora, ¿es legítimo el proceder de aquellos hijos? Sobra decir que no, aunque su necesidad sí lo es legítima. Esto es, la legítima carencia no justifica la torpeza de los que deslegitiman a quien se esfuerza por ayudar.

Trasladado al caso que nos ocupa, por más que los agoreros de la CNTE y la CNTE misma quieran instalar la idea de legitimidad de sus actos desproporcionados, muchos de ellos violentos, contra un gobierno de izquierda que les ha retribuido a ellos directamente y al país en general, lo que en realidad están haciendo es sumarse a los intentos de la derecha y la ultraderecha por desestabilizar al gobierno, por hacerlo caer y lograr que la derecha regrese.

La CNTE con su ingrato e irracional proceder está asestando golpes políticos contra quien restituyó diversos derechos que los gobiernos neoliberales les habían arrebatado, la estabilidad laboral entre ellos. Con su proceder minan un proyecto encaminado a recuperar la soberanía nacional. Su torpeza o perversidad (por ignorancia o por necedad, consciente o inconsciente) a quien verdaderamente sirve es a las intenciones de la oposición comandada desde el imperio estadounidense. No saben, o quizás sí, que si cae el régimen cuatroteista, que si es derrocado y vuelve a instalarse en la presidencia el PAN, el PRI u otro similar, la CNTE será muy culpable de ello, y por desgracia todos sufriremos las consecuencias. Parece que no ven lo que ha ocurrido en otros tiempos y en otros países; si la derecha vuelve arrasará con todos los logros sociales y de soberanía. Regresará la ignominia, el saqueo, la explotación, el abuso, etc. Parece que eso es lo que quieren, y si no lo quieren, entérense, a eso están sirviendo.

Por lo tanto, como corolario, no se digan de izquierda los que sirven a la derecha, ni hablen de legitimidad cuando son la fiel representación del absurdo.

 

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