- Manuel Rojas
Huamantla, Tlax.- Los rellenos sanitarios deben desaparecer en un futuro cercano y ser sustituidos por centros integrales de residuos sólidos urbanos y plantas de reciclaje, coinciden especialistas, ya que estos espacios han sido declarados obsoletos en los países desarrollados y en México los que funcionan, de acuerdo con la norma oficial (NOM-083), “se cuentan con los dedos de una mano”. Son más sus desventajas que aspectos positivos, como el alto costo de construcción y manejo, y la permanente e irreversible pérdida de suelos, aseguran expertos del Instituto de Geología.
En Tlaxcala hay cuatro rellenos sanitarios ubicados en los municipios de Huamantla, Tetla, Panotla y Nanacamilpa, que según la Coordinación General de Ecología (CGE), funcionan con normalidad y son suficientes para recabar los residuos sólidos urbanos de más de un millón de habitantes.
Sin embargo, en marzo de 2018, el activista Carlos Álvarez Flores, presidente de la Asociación Civil México Comunicación y Ambiente, denunció ante la Procuraduría Federal de Protección al Medio Ambiente (PROFEPA) al gobernador de Tlaxcala, Marco Antonio Mena Rodríguez y al titular de la Coordinación General de Ecología (CGE), Efraín Flores Hernández, como posibles responsables de la operación de cuatro rellenos sanitarios a cielo abierto, ubicados en estos municipios. ¿El motivo?, el incumplimiento a la Norma 083-SEMARNAT-2013 en los rellenos sanitarios de Tlaxcala, en aquella ocasión el activista pidió la clausura inmediata, total y definitiva de los cuatro rellenos sanitarios.
Incluso exigió que se sancionara al Gobierno Estatal con una multa de acuerdo a los estándares de la PROFEPA, de 50 mil unidades salariales, alrededor de 4.4 millones de pesos.

También pidió en aquella oportunidad que el Ministerio Público abriera una investigación ante los posibles delitos ambientales.
Afirmaba que los cuatro rellenos sanitarios incumplían con la normatividad ambiental pues carecían de infraestructura para controlar los gases y líquidos que se desprenden y generan de la basura, por lo que prácticamente son tiraderos a cielo abierto.
Carecen de una barrera geológica, pues no garantizan la extracción, captación, conducción y control de biogás, ni mucho menos cuentan con un sistema de extracción del lixiviado líquido altamente contaminante que desprende la basura y que se va a los mantos freáticos, entre otras supuestas violaciones.
Uno de sus reclamos fue que alrededor de los rellenos sanitarios de Tlaxcala había por lo menos dos mil habitantes afectados. Pero tan solo en el relleno ubicado en Huamantla, hay más de 10 mil personas que viven en los alrededores, afectadas directamente por la contaminación que genera.

La CGE afirmaba que actualmente los rellenos sanitarios cuentan con la capacidad necesaria para confinar los residuos y negaba que su vida útil haya concluido. Solo se trató de un momento en que ya no tenían tierra para enterrar la basura.
En el caso de la comunidad de Benito Juárez, quienes se dijeron afectados, manifestaron que en un relleno sanitario se debe evitar tener al aire libre la basura, ya que debe ser compactada y cubierta con una membrana especial, lo cual dijeron, no se lleva a cabo en este lugar.
Expusieron que la Ley Ambiental establece que, quien se encarga del funcionamiento de un relleno sanitario debe evitar a cualquier costo tener al aire libre la basura, además de que debe ser compactada y cubierta con una membrana especial, otra de las limitantes que establece la norma es impedir la fuga de lixiviados, que son los líquidos producto de la descomposición de los desechos, para evitar la contaminación de mantos freáticos o el subsuelo de zonas aledañas, pero también esto no se realiza, afirmaron.
Insistieron en que este relleno sanitario es un foco de infección y contaminación a cielo abierto. Uno de los afectados que se dedica a la agricultura expuso que él llegó a un convenio con el Presidente de Comunidad para donar un predio y construir una escuela en este lugar, pero siempre y cuando se arreglara el tema del basurero.
Argumentó que la comunidad de Benito Juárez es una población de más de 10 mil habitantes y tal parece que a nadie le preocupan los problemas de salud que está generando el relleno sanitario.
Entre los comentarios de los entrevistados, destacan aquellos que afirman que “el basurero tiene más de 50 años de que se instaló en Benito Juárez”. En otros reclamaron que la permanecía del relleno sanitario no genera ni un solo beneficio a la comunidad, y solo les ha causado problemas de salud.
“Queremos que nos hagan caso porque es un foco de infección muy fuerte, que las autoridades lo cierren, el olor llega hasta la escuela y en la noche es muy penetrante”.

