PENSAR A LA INTEMPERIE
Pablo Eliseo R. Altamirano
Todo ser humano, con uso de razón, independientemente de su actividad, estrato social, lugar de residencia, credo, etc. es de izquierda o derecha, sin excepción. Incluye a los que se dicen apolíticos, ateos o escépticos. Abarca a todos allende las autoafirmaciones y negaciones. Ser de izquierda o derecha es una forma de concebir la existencia, una cosmovisión regida por creencias instauradas en lo profundo del imaginario, que determinan la dirección y manera de habitar de cada cual. No se reduce a la militancia partidista, trasciende el ámbito de lo coloquialmente considerado político, abarca el espectro entero del vivir.
La naturaleza de izquierda y derecha, aunque muy seguramente incluye otros ámbitos, radica principalmente, en cinco registros distintivos: 1) sujeto particular distinto a individuo; 2) ser de un lugar-mundo distinto a habitante de un territorio-planeta; 3) desarrollo, distribución, equidad distinta a crecimiento, acumulación, concentración; 4) necesidad-justicia distinta a interés-injusticia; y 5) regeneración distinta a decadencia.
Veremos cada uno, sin embargo, en esta entrega nos quedaremos sólo con el desarrollo del primer registro. Al concluir veremos que la persona concebida como sujeto particular corresponde al entendimiento de izquierda, mientras la persona comprendida como individuo se relaciona con las posturas de derecha.
Individuo en sentido lato significa unidad indivisible. Tal unicidad irreductible le otorga singularidad, originalidad, exclusividad, soberanía. Imagina a la persona como ser único, independiente, diferente a todos los demás, completo, libre, culpable. La idea de completitud lo deja ver como un ser cerrado, sin necesidad de ser complementado, sin apertura a un “otro distinto”. Entiéndase “otro distinto” como cultura, ideas, raza, etc.
La sociedad formada por individuos es un conjunto de entes independientes, “libres”. Cada cual culpable y responsable de su destino, de sus condiciones materiales y espirituales, de sus vicios y virtudes. Esta perspectiva existencial mira la persona como proveedora de sus propios recursos, rectora de sus prioridades y gestora del cumplimiento de las necesidades que le son propias. Nada es común para el individuo, todo es propio, todo personal y diferente.
Por lo tanto, si usted cree que la sociedad está conformada por individuos, independientemente de que se considere apolítico o incluso militante de la izquierda, la realidad es que a pesar de lo que pueda decir; es de derecha, pues ahí lo sitúa su postura existencial.
Distinto es concebirse como sujeto particular. En principio, sujeto es opuesto a libre. La persona desde este enfoque se aprecia unida a un todo integrado del que forma parte. Su habitar no es independiente sino en relación con los semejantes y el medio del que forma parte. A esta idea de “parte” se asocia la noción de particular, de ser parte distinguible en una unidad mayor. La unidad la conforma todo aquello a lo que está sujeto, la historia, la lengua, el territorio, las ideas, las necesidades, las leyes naturales y civiles, las costumbres, etc.
El sujeto no es único, es semejante; no es independiente, depende de aquello a lo que está unido; no es un ente cerrado, ni completo, permanece abierto a lo que lo completa, es mediante el diálogo; no es el único responsable de su destino, la responsabilidad y culpa es compartida. Las acciones de uno o unos impactan a todos y todo. Las necesidades son comunes y no de cada quien.
El sujeto no concibe al cohabitante como otro, sino como prójimo; semejante y no diferente. Su singularidad lo distingue, pero no lo hace único. No es el soberano responsable de sus condiciones ni formas de vida, porque está sujeto a la realidad que lo determina y supera.
Por tal, igual que ocurre con las personas que entienden al ser humano como individuo son de derecha, a pesar de lo que digan, piensen, crean, postulen, etc., quien concibe a la persona como sujeto particular es de izquierda, milite o no en algún partido o corriente política.
Obsérvese la radicalidad del giro de perspectiva, cambia totalmente el sentido de existencia y la posición en el mundo ante los demás. La responsabilidad pasa del egoísta enfocarse en sí mismo, a considerar el impacto de cualquier acción en la totalidad a la que todos estamos sujetos.
Hasta aquí el primer registro centrado en la distinción del sujeto y el individuo, para comprender la naturaleza que define a la izquierda y a la derecha. Cuatro registros nos faltan por desarrollar e igual que hicimos con éste, los explicaremos en las entregas próximas.
Por lo pronto, hagamos un ejercicio de introspección para ver hacia donde nos inclinamos en nuestras concepciones de la persona: hacia el sujeto o hacia el individuo. Así mismo, veamos con mirada analítica a aquellos que se dicen de izquierda, para advertir, más allá de sus proclamas, si actúan como sujetos o como individuos, y descubrir su autenticidad o falsedad.


